domingo, 30 de octubre de 2016

Loca alegría (Pazza Gioia) (2016) - Paolo Virzi


La salud mental vista, no desde un punto de vista crítico de las instituciones psiquiátricas, sino más bien a partir de un viaje loco que emprenden una paciente bipolar y otra psicótica.

Beatrice, el personaje de Valeria Bruni Tedeschi está internada en una gran Villa donada por su familia adinerada al Estado, lo que ahonda su visión megalómana. Se conduce dentro de la institución como su dueña, se automedica y rompe las reglas diariamente sin provocar daños. Allí convive con otros pacientes que son interpretados por verdaderos ex internados hasta que aparece Donatella (Micaela Ramazzotti, esposa del director) con un profundo daño interior tal que no puede dejar de dormir con su linterna para ahuyentar sus demonios.

Tal como la Beatrice del Dante en la Divina Comedia, Beatrice acompaña a su manera a Donatella a través de su propio Purgatorio en un loco viaje en búsqueda de sus sentimientos, miedos y deseos en el que se irá armando la historia pasada de cada una.

Ambas son consideradas un peligro para la sociedad por vivir en su propia realidad rechazadas por sus propios familiares tan peligrosos de otra manera. Un guiño de la película es que uno de estos familiares, la madre de Beatrice, es la verdadera madre de la actriz. A ambas enfermas las une su necesidad: el afecto. 

Cuando la historia empieza a correr el peligro de convertirse en propia de un filme sentimentaloide digno de una película de cable a la hora de la siesta, el guión da una vuelta que lo salva y hace que las casi dos horas ni se sientan. Los diálogos evitan el derrape.

Pensaba en decir algo acerca de sobreactuación pero recordé la absurda interpretación de un loco por parte de Brad Pitt en 12 Monos y me quedé en el molde.

Para terminar de dar un marco estético, la belleza del paisaje de la Toscana, los colores y el calor del verano italiano hacen más agradable la visión.


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